viernes 4 de febrero de 2011

Día 9. Martes

*como los perros

que vienen alumbrando
con sus ladridos
de humo azul.
entre faros y galernas,
estaciones de gasógeno
y pan de centeno.
ladran,
yo los escucho,
justo aquí,
al borde del abismo.
donde la ciudad se olvida
y el mar rompe las amarras.
así es el acantilado.
ladran y nadie los escucha
porque los perros hablan
como hablamos en sueños
con un pie en la tumba
y el otro en la ventisca
pero son perros amables,
apenas humanos.
ladran al fósforo,
al ardor del mar.
cuando la fiebre aclara
y los centinelas se adormecen.
perros como espectros desamparados
que un día se encontraron
con la lluvia
y desde entonces
sólo saben recordar
la misma historia.
perros hirsutos,
perros de mar y lluvia.
con ellos, me acuesto a oscuras
y te persigo a tientas.
con ellos, como y ceno a oscuras
y te persigo a tientas.
este es mi perro corajudo.
y este otro, mi can cobarde.
con los dos perros
viajo a todas partes.
de perros están hechas las caricias,
de perros las palabras.
así los quiero, así los odio.
apenas puedo darles otra cosa.
mis huesos mondos les enferman.*

Alfonso Armada