
Un día dejé a un lado mis gustos de antaño para empezar a mostrar aprecio por ese color tan flojito con el que todas las mañanas, sin excepción, pintabas tus mofletes.
Ahora, sin embargo, pienso que debajo de esa piel tan desaliñada se esconde una sabandija. Una sabandija que madruga, se viste de traje triste y corbata a rayas, y con maletín en mano acelera el paso para no llegar tarde a su oficina. Otra mañana más toca quedarnos a las puertas de la herida. La corrupción del político. (¡Cómo me oiga el señor!)
Por tus venas de sabandija corre leche cortada. Leche densa y maloliente. En ella flotan todas las extremidades que arrancaste a tus muñecas.
Fango en tus rodillas,
escamas en la piel.
Alopecia tu bombilla,
agria la cañamiel
Lengua bífida exenta de veneno,
yo, saliva; tú, queroseno.
Atrapada la golondrina,
pólvora mojada en tu vagina
No tendrás mi voto en las próximas elecciones
escamas en la piel.
Alopecia tu bombilla,
agria la cañamiel
Lengua bífida exenta de veneno,
yo, saliva; tú, queroseno.
Atrapada la golondrina,
pólvora mojada en tu vagina
No tendrás mi voto en las próximas elecciones

